"No basta con darles lo que necesitan. Debo dar de tal manera que lo que dé les permita recuperar su autoestima, su dignidad humana, de manera que se reavive su esperanza y confianza en la humanidad".
Históricamente la población afrocolombiana ha sido insignia de cultura y de tradición. Son personas con un alto grado de pertenencia a la tierra, lo cual se refleja a través de sus danzas, música, historias, artesanías, comida. En sus corazones late un mapale, un vallenato, una cumbia…
Este grupo también ha sido víctima del conflicto armado que azota Colombia. Sus territorios han sido invadidos, sus casas quemadas, sus mujeres violadas y sus hijos reclutados para la guerra. La llegada a otros lugares, implica no solo la pérdida de su identidad cultural, sino que los expone a situaciones de discriminación por su raza, nacionalidad, forma de hablar y creencias. En el nuevo contexto empiezan una lucha por conquistar sus derechos para poder integrarse.