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Puerto Principe - Haití
La niñez ha sido el grupo más afectado por el terremoto que devastó Haití el pasado 12 de enero, no sólo por ser más vulnerable socialmente, sino también por representar el mayor porcentaje de una nación con poco más de 10 millones de habitantes.
40% de la población haitiana tiene menos de 14 años[1], y ya 380.000 [2] niños eran huérfanos de uno o sus dos padres antes del terremoto. La tragedia, que cobró la vida a más de 250.000 personas, aumentó en Haití la cantidad de niñas y niños huérfanos, que están actualmente separados de sus progenitores o que viven en domesticidad fuera de las casas de sus padres.
El fenómeno de tráfico y trata de niñas y niños ha crecido en la frontera haitiano-dominicana, y el proceso de adopción ilegal para viajar con menores hacia el extranjero, principalmente los países del norte, se ha intensificado. Las autoridades dominicanas han anunciado recientemente que, luego del terremoto, el crecimiento de la presencia de niños haitianos en las calles de la República Dominicana ha sido tan alto, que los van a albergar temporalmente en centros especiales.
Coordinado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas por los derechos humanos, el Cluster Protección deploró, en un informe publicado el pasado 6 de mayo, “la falta de informaciones sobre los organismos a los cuales los casos de niños no acompañados deben ser reportados, la falta de sensibilización, de actividades de prevención y seguimiento a la trata de menores”[3].
El mismo informe señaló la falta de servicios de apoyo psicosocial especializado y la debilidad a nivel de acompañamiento en salud mental post-traumática para las poblaciones vulnerables, principalmente las y los niños, quienes fueron los más afectados psicológicamente por la experiencia del terremoto.
La mayoría de niños y niñas que quedan en Haití viven una situación de “emergencia”, según UNICEF, cuyo último informe afirma: “Cerca de 1.5 millones de niños han visto sus vidas dramáticamente interrumpidas y muchos otros permanecen en riesgo y siguen necesitando asistencia y protección”[4].
En los campos de desplazados donde hay serios problemas de hambre y violencia, las niñas son cada vez más vulnerables y víctimas de las agresiones sexuales y de la prostitución. La organización internacional de defensa de los derechos humanos, Amnistía Internacional, denunció en un informe publicado el 12 de mayo los abusos sexuales a mujeres y niñas en los campos, así como la falta de investigaciones apropiadas y de medidas de protección por parte de la población.[5]
“La falta de medidas preventivas y de protección, junto con la promiscuidad y la falta de iluminación y de instalaciones sanitarias adecuadas en la mayoría de los campos aumentan la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas”, puntualizó la organización británica que pidió al presidente haitiano René Préval que “garantice la protección de las mujeres y las niñas que viven con el temor de sufrir violencia sexual en los campos improvisados del país”[6].
Esta situación tiende a aumentar la prevalencia de las enfermedades sexualmente transmisibles, principalmente el VIH Sida, del cual 7 mil niños entre 0 y 14 años ya fueron infectados antes del terremoto[7].
Las condiciones de salud de la niñez en Haití han empeorado, luego del terremoto que ha debilitado el ya frágil sistema y las escasas infraestructuras de salud del país y ha aumentado los riesgos de infecciones y enfermedades contagiosas, principalmente en los campos.
Con la temporada de las lluvias y huracanes, se han incrementado los riesgos de deshidratación y mortalidad a causa de las diarreas y otras enfermedades de origen hídrico en las niñas y niños, las mujeres embarazadas y lactantes, principalmente los que viven bajo tiendas de campaña o a la intemperie en las calles, en las plazas públicas y en instalaciones escolares.
A pesar de la decisión gubernamental de reabrir las aulas a comienzos de marzo, más de 2.9 millones de niñas y niños no han podido continuar sus estudios luego del 12 de enero[8], principalmente en los tres departamentos del país los más devastados: el Oeste, el Sureste y Nippes. 4.758 escuelas fueron destruidas o seriamente golpeadas, según las estimaciones del Ministerio de la Educación haitiano que evaluó a 90% el porcentaje de escuelas afectadas en la capital haitiana y en las otras ciudades damnificadas.
Con motivo del día internacional de la niñez, varias organizacionales nacionales e internacionales que integran el Movimiento Mundial a favor de los Niños (GMC, por su sigla en inglés) organizaron el pasado 13 de junio, conjuntamente con las autoridades haitianas, un taller sobre la participación de los niños en la reconstrucción de Haití con el objetivo de promover un programa de desarrollo nacional que tome en cuenta la niñez y la juventud haitianas.
Mientras tanto, el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR), junto con Fe y Alegría, trata de brindar el pan de la educación y el tesoro de la cultura a miles de niñas y niños desplazados en varios campos de Puerto Príncipe, al mismo tiempo que desarrolla acciones de incidencia para exigir la protección de la integridad (física, mental y moral) y los derechos fundamentales de todos los niños y las niñas haitianos.
Por Wooldy Edson Louidor
Asistente Comunicación e Incidencia sobre tema Haití
SJR – LAC
Para más información contactar con:
Coordinación de Comunicación
Servicio Jesuita a Refugiados Latinoamérica y el Caribe
[1] UNICEF Humanitarian Action and Recovery. Haiti 2010-2011. Mid-Year Review of 2010 Humanitarian Action Report.
[2] Helping Haiti’s Children. The first three months of Save the Children’s Earthquake Response.
[5] Haïti après le séisme/Premières conclusions de la mission de Mars 2010, Amnistie Internationale, Mai 2010
[7] Epidemiological Fact Sheet on HIV and AIDS. Core data on epidemiology and response. WHO, UNAIDS. UNICEF, December 2008.
[8] Helping Haiti’s Children, op. cit.
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